Por: Odalis Cuadra Vázquez
Al llegar a Guantánamo, la más oriental de las provincias cubanas, encontrará hermosos paisajes con impresionantes elevaciones, y en medio de ellos, a los humildes y familiares campesinos, que envuelven con sus tradiciones a todo el que la visita.
La simbiosis de culturas: aborígen, española, africana y la china, forma parte de este terruño. Las agrupaciones folclóricas danzarias se destacan por la profesionalidad y originalidad a través de las cuales se reflejan las fiestas de negros yoruba, abacuá, ritos haitianos y la fiesta del día de los reyes; sobresale la danza de origen africano Tumba Francesa Santa Catalina de Ricci, de Guantánamo, la que ha influido en las manifestaciones artísticas surgidas con posterioridad como las congas y comparsas.
Entre otros atractivos de la provincia está el Zoológico de Piedras, enclavado en la zona de Boquerón, en Yateras, uno de los pocos de su tipo en el mundo, declarado patrimonio cultural de Cuba.
Creado, este interesante lugar, por Angel Iñigo, sencillo campesino apasionado por los animales, quien comenzó su carrera escultórica -sin ninguna educación académica- tallando piedras con instrumentos rústicos hasta formar figuras que emanan vidas. El atractivo y fiero león que protege la entrada del cafetal, invita a los curiosos visitantes a descubrir los encantos de las 426 esculturas existentes allí.
Es imposible hablar de la provincia sin mencionar la ilegal Base Naval yanqui, muestra de la expansión norteamericana en el archipièlago cubano, y que tanto condena el pueblo de Cuba. Muy cerca de ella encontramos el poblado de Caimanera, lugar donde se erige el hotel del mismo nombre, rodeado del ambiente cubano y adornado con buen gusto.
Otro de los municipios donde se entremezclan las culturas aborigen, española y africana, es Baracoa, primera villa fundada en 1512 por Diego Velázquez, donde se conserva la Cruz de la Parra, símbolo más antiguo de la religión cristiana en el Nuevo Mundo.
Esta reliquia que atesora la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa revive la historia de la llegada a Cuba del Almirante, quien asentó la autèntica cruz, y única conservada de las veintinueve que plantó Colón en sus viajes por Amèrica, la cual constituye un importante legado patrimonial para las presentes y futuras generaciones.
El Castillo de Seboruco, el Fuerte Matachín y la Punta, entre otros sitios arqueológicos aborígenes y palenques de cimarrones son atesorados por la Primada de Cuba, documentos históricos y culturales de la etapa de conquista y colonización española.
Desde lejos salta a la vista El Yunque, considerada la montaña más representativa de Baracoa, además de existir el parque Alejandro de Humbolt, zona de mayor diversidad biológica del archipiélago cubano y del Caribe insular.
Teniendo en cuenta la autenticidad y lo emparentada de nuestra cultura al área del Caribe, además de la rica naturaleza que se conserva casi virgen, es importante que cada rincón con valor histórico y cultural conservado, además de los talentos artísticos con raíces de nuestros antecesores, sea de conocimiento para aquellos que admiran nuestra ancestral cultura.
|