 En la última década del siglo XVIII, con motivo de la Revolución Haitiana, arribó a las costas baracoesas una oleada de más de 100 familias que establecieron allí sus domicilios, mejorando con su industria aquel pueblo atrasado que servía entonces de amparo a muchos corsarios españoles y franceses que, con frecuencia, depositaban o vendías sus presas allí mismo. |